El consumo de carne, tal como lo conocemos hoy, es insostenible a largo plazo
Más del 50% de la huella de carbono de lo que comemos en la Unión Europea procede de la producción ganadera, responsable también de cerca del 48% del impacto ambiental de nuestra dieta y de más del 40% de la pérdida de biodiversidad.
Con 72 millones de toneladas de proteína destinadas cada año a la alimentación del ganado —una cuarta parte importada—, Europa necesita replantear con urgencia su estrategia de producción y consumo de proteínas.
El nuevo informe de EASAC, la red de Academias de Ciencias de los Estados miembros de la UE, plantea una hoja de ruta científica para abrir paso a alternativas a la carne. Desde proteínas vegetales y derivadas de insectos hasta carne cultivada en laboratorio, estas soluciones emergen como opciones capaces de aliviar la presión sobre el clima, la biodiversidad y la salud pública. Pero, según los expertos, la política va un paso por detrás de la ciencia y la tecnología.
Los beneficios son claros: fuentes de proteínas como los insectos o la fermentación microbiana ofrecen una producción altamente eficiente con mínima huella ambiental, siempre que se utilicen materias primas sostenibles. La carne cultivada, por su parte, podría ser una alternativa sostenible si se logra una producción con energías renovables. Sin embargo, no todas las alternativas son iguales: algunos productos vegetales ultraprocesados pueden contener demasiada sal y grasas saturadas, y aún faltan estudios sobre los efectos a largo plazo de las proteínas más novedosas.
Europa tiene la capacidad para liderar este proceso, pero sin una acción coordinada corremos el riesgo de perder tanto los avances ambientales como la confianza de los consumidores”, advierte el informe.
Seis propuestas urgentes para los responsables políticos
- Aumentar la transparencia e introducir normas de etiquetado claras y obligatorias sobre nutrición, procesamiento y huella ambiental.
- Mejorar las normas de sostenibilidad medioambiental, entre otros, el uso de energías renovables y los subproductos industriales y agrícolas.
- Sensibilizar a los consumidores con recomendaciones basadas en datos empíricos sobre la integración de alternativas a la carne en dietas equilibradas y combatir la desinformación.
- Crear un marco positivo para la innovación invirtiendo en I+D, especialmente en alternativas seguras como la carne microbiana y cultivada, y ayudando a los ganaderos a adaptarse a los cambios en los mercados de alternativas a la carne.
- Considerar cuestiones éticas y sociales, como las diferentes necesidades alimentarias, la cultura, las tradiciones y las condiciones económicas. También hay que prestar atención a las consideraciones éticas en la cría de insectos y a las cuestiones éticas que plantea la carne cultivada a partir de células animales.
Informe
https://easac.eu/publications/details/https//easaceu/publications/details/meat-alternatives-2
Vïdeo presentación del Informe:
Fuente: EASAC. Academias de Ciencias de los estados miembros de la Unión Europea


